Carmen Amaya, una emprendedora con inventiva

Carmen Amaya, una emprendedora con inventiva

por | Mar 3, 2016 | Sin categoría

Como una chispa que llevaba consigo desde siempre, Carmen relata con orgullo que con 17 años le organizó el primer año a su hermano con todos los detalles que en ese momento se usaban para fiestas infantiles, y tres años después, también tuvo la misma inventiva para el primer año de su hija.

“La Carmelita” es el emprendimiento de Carmen que incluye gastronomía, decoración para eventos, tejido y bijouterie de Carmen Amaya, quien hace dos años forma parte del Banco Comunal “Darma”.

Carmen Amaya

Mientras teje para seguir avanzando en uno de sus proyectos, la emprendedora destaca: “al principio me costaba estar en las reuniones del Banco, pero en Matilde encontré un ejemplo, Matilde había podido, y con la ayuda del Banco Comunal, yo también pude”.

Todo lo que hoy forma parte de “La Carmelita”, lo realiza desde hace 20 años asumiéndolo como la principal actividad laboral para sustentarse, ya que afirma: “es mi negocio, porque yo vivo de esto, todo lo que hago es para trabajar”.

“Soy una empresaria, me gusta la excelencia, la prolijidad (…) en todo lo que hago busco destacar mi trabajo”, puntualiza como el diferencial de lo que ofrece y con la seguridad de todo lo logrado hasta el momento con su talento y esfuerzo, la ayuda de su familia y la del Banco Comunal.

Carmen Amaya

Cuenta que con el rubro gastronómico empezó a partir de la elaboración de unos pancitos tipo chips para el cumpleaños de una de sus hijas. A partir de ahí le encargaron y son los que hoy sigue elaborando.

En cuanto al tejido, recuerda que cuando era niña, una de sus hermanas le enseñó a tejer como para que se entretenga en su casa, y ahora teje ropa y accesorios a crochet, dos agujas y telar.

“Mi madre fue muy buena tejedora y costurera, pero admiraba mi trabajo”, recuerda muy movilizada.

“Mis producciones están a la altura de la vidriera, trabajé como muestrista, también tejí mucho tiempo para Mimo”, sostiene con orgullo.

Con la existencia del Banco Comunal fue adquiriendo herramientas para trabajar, proyecta adaptar su casa al emprendimiento, ya que en abril estaría finalizando el espacio de trabajo.

El siempre necesario “boca a boca” es el principal medio de difusión de su trabajo, entre sus vecinas, quienes conforman el Banco Comunal, o por ejemplo, como Carmen relata: “fui a la mercería, llevé el tejido porque necesitaba probar una medida, y la chica de la mercería ya me encargó uno”.

A su vez, hace un año tiene una página en redes sociales, y reconoce que si bien no es el principal medio de venta, puede mostrar y ofrecer sus productos. También es referente en su barrio para hacer arreglos y costuras.

“Todo lo que me gustó, siempre lo hice, todo lo que me propuse lo logré” destaca varias veces a lo largo de la charla, y asegura “esto es para mí un sueño”.

Como obstáculos de un emprendedor sostiene que el estado de ánimo y la situación económica inestable son los principales, ya que “esto es como escalar una montaña”.

Aunque sin dudas sigue apostando e invita a otras mujeres a que “saquen el talento que tienen dormido adentro, que lo despierten, porque las puede llevar al éxito”. “Todas las mujeres tienen un talento, algunas lo desarrollan, lo multiplican. No saben que sus manos pueden lograr muchas cosas”, asegura Carmen.

“Aconsejo que las que están en el Banco Comunal sigan allí, que busquen algo que hacer, que aprender”, porque hay algo que afirma varias veces “sí, me sirve”, “sí, sirve”.

Por Noelia Faraci

¡Mirá las fotos de «La Carmelita», el emprendimiento de Carmen!:



			

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